Donde los caminos se separan
Pasá que te cuento - Miriam Venezia® Rosa y Abel se conocieron en el estadio, compartiendo cierta pasión por el futbol. Ella jugaba en su club de barrio y él con amigos. Enseguida empezaron a salir. A través de Rosa, encontró nuevas relaciones y la posibilidad de, en la misma institución, ingresar al equipo masculino. Un año y medio después se casaron y ella sintió que era para toda la vida. Trabajaba ocho horas por día, y él tenía trabajos temporarios. Al tiempo nació su hija, Catalina. Fue en esa época en que Rosa tomó real consciencia de que Abel no tenía idea ni se cuestionaba las responsabilidades de llevar adelante un matrimonio, y mucho menos las de criar a su hija. Tratando siempre de justificarlo, se puso al hombro la tarea, que iba aprendiendo sobre la marcha, y no logró que él acompañara el proceso. También entendió su parte de responsabilidad en todo esto. Dejó de lado la única actividad que disfrutaba y le daba espacio personal. Él, gracias a tener...